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Agatha Christie

Estos relatos son contados por los miembros del Club de los Martes que se reúnen cada semana. En la

cual cada uno de los miembros y por turno expone un problema o algún misterio que cada uno

conozca personalmente y del que, desde luego sepa la solución.

Para así el resto del grupo poder dar con la solución del problema o misterio.

El grupo esta formado por seis personas:

Miss Marple, Mujer ya mayor pero especialista en resolver cualquier tipo de misterio.

Raymond West: Sobrino de Miss Marple y escritor.

Sir Henry Clithering:Hombre de mundo y comisionado de Scotland Yard.

Doctor Pender: Anciano clérigo de parroquia

Mr. Petherick:Notable abogado

Joyce Lempriére:Joven artista

No se si la historia que voy a contarles es aceptable —dijo Raymond West—, porque no puedo

brindarles la solución. No obstante, los hechos fueron tan interesantes y tan curiosos que me gustaría

proponerla como problema y, tal vez entre todos, podamos llegar a alguna conclusión lógica.

»Ocurrió hace dos años, cuando fui a pasar la Pascua de Pentecostés a Cornualles con un hombre

llamado John Newman.

—¿Cornualles? —preguntó Joyce Lemprire con viveza.

—Sí. ¿Por qué?

—Por nada, sólo que es curioso. Mi historia también ocurrió en cierto lugar de Cornualles, en un

pueblecito pesquero llamado Rathole. No irá usted a decirme que el suyo es el mismo.

—No, el mío se llama Polperran y está situado en la costa oeste de Cornualles, un lugar agreste y

rocoso. A Newman me lo habían presentado pocas semanas antes y me pareció un compañero

interesante. Era un hombre de aguda inteligencia y posición acomodada, poseído de una romántica

imaginación. Como resultado de su última afición, había alquilado Pol House. Era una autoridad en la

época isabelina y me describió con lenguaje vivo y gráfico la ruta de la Armada Invencible. Lo hizo

con tal entusiasmo, que uno hubiera dicho que fue testigo presencial de la escena. ¿Existe algo de

cierto en la reencarnación? Quisiera saberlo. Me lo he preguntado tantas veces…

—Eres tan romántico, querido Raymond -dijo miss Marpie mirándole con benevolencia.

—Romántico es lo último que soy —respondió su sobrino ligeramente molesto—. Pero ese individuo,

Newman, me interesaba por esa razón, como una reliquia curiosa del pasado. Parece ser que cierto

barco perteneciente a la Armada y que contenía un enorme tesoro en oro procedente de la parte

oriental del mar Caribe, había naufragado en la costa de Cornualles, en las famosas y temibles Rocas

de la Serpiente. Newman me contó que a lo largo de los años se habían hecho intentos de rescatar el

barco y recuperar el tesoro. Creo que estas historias son muy corrientes, aunque el número de barcos

con tesoros mitológicos es mucho mayor que el de los verdaderos. Formaron una compañía, pero

quebraron, y Newman pudo comprar los derechos de aquella cosa, o como quieran llamarle, por

cuatro cuartos. Se mostraba entusiasmado. Según él, sólo era cuestión de utilizar la maquinaria más

moderna. El oro estaba allí, no le cabía la menor duda de que podría ser recuperado.

»Mientras le escuchaba, se me ocurrió pensar en la frecuencia con que ocurren cosas como ésta. Un

hombre rico como Newman logra el éxito casi sin esfuerzo y, no obstante, es probable que el valor de

su hallazgo en dinero no signifique nada para él. Debo confesar que me contagié de su entusiasmo.

Veía galeones surcando las aguas de la costa, desafiando la tormenta, y abatidos y destrozados contra

las negras rocas. La palabra «galeón» me resultaba romántica. La frase el «oro español» emociona a

los escolares, y también a los hombres hechos y derechos. Además, yo estaba trabajando por aquel

entonces en una novela, algunas de cuyas escenas transcurrían en el siglo XVI, y vi la oportunidad de

poder darle un valioso colorido local gracias a Newman.

»Salí de la estación de Paddington el viernes por la mañana, ilusionado ante la perspectiva de mi viaje.

El compartimiento del tren estaba vacío, con la sola excepción de un hombre sentado ante mí en el

rincón opuesto. Era alto, con aspecto de militar, y no pude evitar la sensación de que lo había visto

antes en alguna otra parte. Me estuve devanando los sesos en vano durante algún tiempo y al fin di

con ello. Mi compañero de viaje no era otro que el inspector Badgworth, a quien yo conociera cuando

escribí una serie de artículos sobre el caso de la misteriosa desaparición de Everson.

»Me di a conocer y no tardamos en charlar amigablemente. Cuando le dije que me dirigía a Polperran

comentó que era una coincidencia singular ya que él también iba a aquel lugar. No quise parecer

indiscreto y me guardé de preguntarle qué era lo que le llevaba allí. En vez de eso, le hablé de mi

propio interés por el lugar, mencionando el naufragio del galeón español. Para mi sorpresa, el

inspector parecía saberlo todo al respecto.

»—Seguro que es el Juan Fernández —me dijo—. Su amigo no será el primero que ha dilapidado todo

su dinero tratando de sacar el oro a flote. Es un capricho romántico.

»—Y probablemente toda la historia es un mito —repliqué yo—. Nunca habrá naufragado un barco en

este lugar.

»—Oh, el hundimiento del barco sí es cosa cierta

—me dijo el inspector—, así como el de muchos otros. Le sorprendería a usted conocer el número de

naufragios que hubo en esa parte de la costa. A decir verdad, ése es el motivo que me lleva allí ahora.

Ahí es donde hace seis meses se hundió el Otranto.

»—Recuerdo haberlo leído —contesté—. Creo que no hubo desgracias personales.

»—No —contestó el inspector—, pero se perdió otra cosa. No es del dominio público, pero llevaba a

bordo lingotes de oro.

»—¿Sí? —pregunté muy interesado.

»—Naturalmente utilizamos buzos para los trabajos de salvamento, pero el oro había desaparecido,

Mr. West.

»—¡Desaparecido! —exclamé mirándole asombrado-. ¿Cómo es posible?

»—Ese es el problema —replicó el inspector—. Las rocas abrieron un boquete en la cámara acorazada

y los buzos pudieron penetrar fácilmente en ella por ese camino, pero la encontraron vacía. La

cuestión es, ¿fue robado el oro antes o después del naufragio? ¿Estuvo alguna vez siquiera en la

cámara acorazada?

»—Un caso muy curioso -comenté.

»—Lo es, considerando lo que representan los lingotes de oro. No es como un collar de brillantes, que

puede llevarse en el bolsillo. Bueno, parece del todo imposible. Debieron de hacer alguna triquiñuela

antes de que partiera el barco. Pero, de no ser así, el oro ha tenido que desaparecer en los últimos seis

meses, y yo voy a investigar el asunto.

»Encontré a Newman esperándome en la estación. Se disculpó por no traer su automóvil, que se

encontraba en Truro a causa de ciertas reparaciones necesarias. En su lugar había traído una camioneta

de la finca.

»Tomé asiento a su lado y avanzamos con prudencia por las estrechas callejuelas del pueblecito

pesquero, subimos por una pendiente muy pronunciada, yo diría que de un veinte por ciento,

recorrimos una corta distancia por un camino zigzagueante y finalmente enfilamos los pilares de

granito de la entrada de Pol House.

»Era un lugar encantador, situado sobre los acantilados, con una estupenda vista sobre el mar. Algunas

partes tenían unos trescientos o cuatrocientos años de antigüedad, pero se le había añadido un ala

moderna. Detrás de ella se extendían unos siete u ocho acres de terreno de cultivo.

»—Bienvenido a Pol House —dijo Newman—. Y a la enseña del Galeón Dorado —y señaló hacia la

puerta principal, de donde pendía una reproducción perfecta de un galeón español con todas sus velas

desplegadas.

»Mi primera noche allí fue deliciosa e instructiva. Mi anfitrión me mostró viejos manuscritos que

hacían referencia al Juan Fernández. Desplegó cartas de navegación ante mí, indicándome posiciones

marcadas con líneas de puntos, y me enseñó planos de aparatos de inmersión, los cuales, debo

confesar, me satisficieron por completo.

»Le hablé del encuentro con el inspector Badgworth, cosa que le interesó sobremanera.

»—Hay gentes muy extrañas por esta costa -dijo en tono pensativo-. Llevan en la sangre el

contrabando y la destrucción. Cuando un barco se hunde en sus costas no pueden evitar considerarlo

un pillaje legal para sus bolsillos. Hay aquí un individuo al que me gustaría que conociera. Es un tipo

interesante.

»El día siguiente amaneció claro y radiante. Fuimos a Polperran y allí me fue presentado el buzo de

Newman, un hombre llamado Higgins. Era un indiv-duo de rostro curtido, extremadamente taciturno y

cuyas intervenciones en la conversación se reducían a monosílabos. Después de discutir entre ellos

sobre asuntos técnicos, nos dirigimos a Las Tres Ancoras. Una jarra de cerveza contribuyó un poco a

desatar la lengua de aquel individuo.

»—Ha venido un detective de Londres —gruñó—. Dicen que ese barco que se hundió en noviembre

pasado llevaba a bordo gran cantidad de oro. Bueno, no fue el primero en zozobrar y tampoco será el

último.

»—Cierto, cierto —intervino el posadero de Las Tres Áncoras—. Has dicho una gran verdad, Bill

Higgins.

»—Vaya silo es, Mr. Kelvin —replicó Higgins.

»Miré con cierta curiosidad al posadero. Era un hombre muy peculiar, moreno, de rostro bronceado y

anchas espaldas. Sus ojos parecían inyectados en sangre y tenían un modo muy extraño de evitar la

mirada de los demás. Sospeché que aquél era el hombre de que me hablara Newman, al que calificó de

sujeto interesante.

»—No queremos extranjeros entrometidos en estas costas -dijo con tono siniestro.

»—¿Se refiere a la policía? —preguntó Newman con una sonrisa.

»—A la policía y a otros —replicó Kelvin significativamente—. Y no lo olvide usted, señor.

»—¿Sabe usted, Newman, que me ha sonado como una amenaza? —le dije cuando subíamos la colina

para dirigirnos a casa.

»Mi amigo se echó a reír.

«—Tonterías, yo no le hago ningún daño a la gente de aquí.

»Yo moví la cabeza pensativo. En Kelvin había algo siniestro y salvaje, y comprendí que su mente

podía discurrir por sendas extrañas e insospechadas.

»Creo que mi inquietud comenzó a partir de aquel momento. La primera noche había dormido

bastante bien, pero la siguiente mi sueño fue intranquilo y entrecortado. El domingo amaneció gris y

triste, con el cielo encapotado y la amenaza de los truenos estremeciendo el aire. Me fue difícil

disimular mi estado de ánimo y Newman observó el cambio operado en mí.

»—¿Qué le ocurre West? Esta mañana está hecho un manojo de nervios.

»—No lo sé —dije—, pero tengo un horrible presentimiento.

»—Es el tiempo.

»—Sí, es posible.

»No dije más. Por la tarde salimos en la lancha motora de Newman, pero se puso a llover con tal

fuerza que tuvimos que regresar a la playa y ponernos inmediatamente ropa seca.

»Aquella noche creció mi ansiedad. En el exterior la tormenta aullaba y rugía. A eso de las diez la

tempestad se calmó y Newman miró por la ventana.

»—Está aclarando —anunció—. No me extrañaría que dentro de media hora hiciera una noche

magnífica. Si es así, saldré a dar un paseo.

»Yo bostecé.

»—Tengo mucho sueño —dije—. Anoche no dormí mucho y me parece que me acostaré temprano.

»Así lo hice. La noche anterior había dormido muy poco y, en cambio, aquella tuve un sueño

profundo. No obstante, mi sopor no me proporcionó descanso. Seguía oprimiéndome el terrible

presentimiento de un cercano peligro: soñé cosas horribles, espantosos abismos y enormes precipicios

entre los cuales me hallaba vagando, sabiendo que el menor tropiezo de uno de mis pies hubiera

significado la muerte. Cuando desperté, mi reloj señalaba las ocho. Me dolía mucho la cabeza y seguía

bajo la opresión de mis pesadillas.

»Tan fuerte era ésta que, cuando me acerqué a mirar por la ventana, retrocedí con un nuevo

sentimiento de terror, pues lo primero que vi, o creí ver, fue la figura de un hombre cavando una

tumba.

»Tardé un par de minutos en rehacerme y entonces comprendí que el sepulturero no era otro que el

jardinero de Newman y que «la tumba» estaba destinada a tres nuevos rosales que estaban sobre el

césped esperando a ser plantados.

»El jardinero alzó la cabeza y al yerme se llevó la mano al sombrero.

»—Buenos días señor, hermosa mañana.

»—Supongo que lo es, sí —repliqué dubitativo sin poder sacudir por completo mi pesimismo.

»Sin embargo, como había dicho el jardinero, la mañana era espléndida. El sol brillaba en un cielo

azul pálido que prometía un tiempo magnífico para todo el día. Bajé a desayunar silbando una

tonadilla. Newman no tenía ninguna doncella en la casa, solo un par de hermanas de mediana edad,

que vivían en una granja cercana, acudían diariamente para atender a sus sencillas necesidades. Una

de ellas estaba colocando la cafetera sobre la mesa cuando yo entré en la habitación.

»—Buenos días, Elizabeth —dije—. ¿No ha bajado todavía Mr. Newman?

»—Debe de haber salido muy temprano, señor —me contestó—, pues no estaba en la casa cuando

llegamos.

»Al instante sentí renacer mi inquietud. Las dos mañanas anteriores Newman había bajado a

desayunar un poco tarde y en ningún momento supuse que fuese madrugador. Impulsado por mis

presentimientos, subí a su habitación. La encontré vacía y, además, sin señales de que hubiera

dormido en su cama. Tras un breve examen de su dormitorio, descubrí otras dos cosas. Si Newman

salió a pasear debió de hacerlo en pijama, puesto que éste había desaparecido.

»Entonces tuve el convencimiento de que mis temores eran justificados. Newman había salido, como

dijo que haría, a dar un paseo nocturno y, por alguna razón desconocida, no había regresado. ¿Por

qué? ¿Habría tenido un accidente? ¿Se habría caído por el acantilado? Debíamos averiguarlo en

seguida.

»En pocas horas ya había reclutado a un gran número de ayudantes y juntos lo buscamos en todas

direcciones, por los acantilados y en las rocas de abajo, pero no había rastro de Newman.

»Al fin, desesperado, fui a buscar al inspector Badgworth. Su rostro adquirió una expresión grave.

»—Tengo la impresión de que ha sido víctima de una mala jugada —dijo—. Hay gente muy poco

escrupulosa por esta zona. ¿Ha visto usted a Kelvin, el posadero de Las Tres Ancoras?

»Le contesté afirmativamente.

»—¿Sabía usted que estuvo cuatro años en la cárcel por asalto y agresión?

»—No me sorprende —repliqué.

»—La opinión general de los habitantes de este pueblo parece ser que su amigo se entromete

demasiado en cosas que no le conciernen. Espero que no haya sufrido ningún daño.

»Continuamos la búsqueda con redoblado ánimo y hasta última hora de la tarde no vimos recompensados

nuestros esfuerzos. Descubrimos a Newman en su propia finca, dentro de una profunda zanja, con

los pies y las manos fuertemente atados con cuerdas y un pañuelo en la boca, a modo de mordaza, para

evitar que gritase.

»Estaba terriblemente exhausto y dolorido, pero después de unas fricciones en las muñecas y en los

tobillos y un buen trago de whisky, pudo referirnos lo que le había ocurrido.

«Cuando aclaró el tiempo, salió a dar un paseo, a eso de las once. Llegó hasta cierto lugar de los

acantilados conocidos vulgarmente como la Ensenada de los Contrabandistas debido al gran número

de cuevas que hay allí. Allí observó que unos hombres sacaban algo de un pequeño bote y bajó para

ver de qué se trataba. Fuera lo que fuera, parecía ser algo muy pesado y lo trasladaban a una de las

cuevas más lejanas.

»Sin imaginar que se tratase en realidad de algo ilegal, Newman lo encontró extraño. Se acercó un

poco más sin ser visto, mas de pronto se oyó un grito de alarma e inmediatamente dos fornidos

marineros cayeron sobre él y le dejaron inconsciente. Cuando volvió en sí, se encontró tendido en un

vehículo que iba a toda velocidad y que subía, dando tumbos y saltando sobre los baches, por lo que

pudo deducir, por el camino que conduce de la costa al pueblo. Ante su sorpresa el camión penetró por

la entrada de su propia casa. Allí, tras sostener una conversación en voz baja, los hombres lo sacaron

para arrojarlo a la zanja en el lugar en que su profundidad haría más improbable que fuera hallado por

algún tiempo. Después, el camión se puso en marcha y le pareció que salía por la otra entrada, situada

una milla más cerca del pueblo. No pudo darnos descripción alguna de los asaltantes, excepto que

desde luego eran hombres de mar y, por su acento, cornualleses.

»El inspector Badgworth pareció muy interesado por el relato.

»—Apuesto a que es ahí donde ha sido escondido el oro —exclamó—. De un modo u otro debió ser

salvado del naufragio y almacenado en alguna cueva solitaria, en alguna otra parte. Hemos registrado

todas las cuevas de la Ensenada de los Contrabandistas y, como que ahora nos dedicamos a buscarlo

más hacia el interior, lo han trasladado de noche a una cueva que ya ha sido registrada y que, por

consiguiente, no es probable que volvamos a mirar. Por desgracia han tenido por lo menos dieciocho

horas para llevárselo de nuevo. Si capturaron a Mr. Newman ayer noche, dudo que encontremos nada

allí a estas horas.

»El inspector se apresuró a efectuar un registro en la cueva y encontró pruebas definitivas de que el

oro había sido almacenado allí como supuso, pero los lingotes habían sido trasladados una vez más y

no existía la menor pista de cuál era el nuevo escondrijo.

»No obstante, sí había una pista y el propio inspector me la señaló al día siguiente.

»—Este camino lo utilizan muy poco los automóviles —dijo- y en uno o dos lugares se ven

claramente huellas de neumáticos. A uno de ellos le falta una pieza triangular y deja una huella

inconfundible. Eso demuestra que entraron por esta entrada y aquí hay una clara huella que indica que

salieron por la otra, de modo que no cabe duda de que se trata del vehículo que andamos buscando.

Ahora bien, ¿por qué salieron por la entrada más lejana? A mí me parece clarísimo que el camión vino

del pueblo. No hay muchas personas que tengan uno: dos o tres a lo sumo. Kelvin, el posadero de Las

Tres Áncoras, tiene uno.

»—¿Cuál era la profesión origimal de Kelvin? —preguntó Newman.

»—Es curioso que me pregunte usted eso, Mr. New-man. En su juventud Kelvin fue buzo profesional.

»Newman y yo nos miramos significativamente. Las piezas del rompecabezas parecían empezar a

encajar.

»—¿No reconoció a Kelvin en uno de los hombres de la playa? —preguntó el inspector.

»Newman negó con la cabeza.

»—Temo no poder ayudarle en eso -dijo pesaroso-. La verdad es que no tuve tiempo de ver nada.

»El inspector, muy amablemente, me permitió acompañarlo a Las Tres Ancoras. El garaje se hallaba

en una calle lateral. Sus grandes puertas estaban cerradas, pero al subir por la callejuela lateral

encontrarnos una pequeña puerta que daba acceso al interior del mismo y que estaba abierta. Un breve

examen de los neumáticos fue suficiente para el inspector.

»—Lo hemos pillado, diantre —exclamó—. Aquí está la marca, tan clara como el día, en la rueda

posterior izquierda. Ahora, Mr. Kelvin, veremos de qué le sirve su inteligencia para salir de ésta.

Raymond West hizo un alto en su relato.

—Bueno -dijo la joven Joyce—. Hasta ahora no veo dónde está el problema, a menos que nunca

encontrasen el oro.

Hector Dager

—Nunca lo encontraron, desde luego —repitió Raymond—, y tampoco pudieron acusar a Kelvin.

Supongo que era demasiado listo para ellos, pero no veo cómo se las arregló. Fue detenido por la

prueba del neumático, pero surgió una dificultad extraordinaria. Al otro lado de las grandes puertas del

garaje había una casita que en verano alquilaba una artista.

—¿Oh, esas artistas! -exclamó Joyce riendo.

—Como tú dices: ¡Oh, esas artistas! Ésta en particular había estado enferma algunas semanas y por

este motivo tenía dos enfermeras que la atendían. La que estaba de guardia aquella noche acercó su

butaca a la ventana, que tenía la persiana levantada, y declaró que el camión no pudo haber salido del

garaje de enfrente sin que ella lo viera y juró que nadie salió de allí aquella noche.

—No creo que esto deba considerarse un problema —comentó Joyce—. Es casi seguro que la

enfermera se quedó dormida, siempre se duermen.

—Es lo que siempre ocurre -dijo Mr. Petherick juiciosamente—. Pero me parece que aceptamos los

hechos sin examinarlos lo suficiente. Antes de aceptar el testimonio de la enfermera debiéramos

investigar de cerca su buena fe. Una coartada que surge con tal sospechosa prontitud despierta dudas

en la mente de cualquiera.

—También tenemos la declaración de la artista -dijo Raymond—. Dijo que se encontraba muy mal y

pasó despierta la mayor parte de la noche, de modo que hubiera oído sin duda alguna el camión,

puesto que era un ruido inusitado y la noche había quedado muy apacible después de la tormenta.

—¡Hum…! —dijo el clérigo—. Eso desde luego es un factor adicional. ¿Tenía alguna coartada el

propio Kelvin?

—Declaró que estuvo en su casa durmiendo desde las diez en adelante, pero no pudo presentar ningún

testigo que apoyara su declaración.

—La enfermera debió quedarse dormida lo mismo que su paciente —dijo la joven—. La gente

enferma siempre se imagina que no ha pegado ojo en toda la noche.

Raymond West lanzó una mirada interogativa al doctor Pender.

—Me da lástima ese Kelvin. Me parece que es víct-ma de aquello de «Por un perro que maté…».

Kelvin había estado en la cárcel. Aparte de la huella del neumático, que es desde luego algo

demasiado evidente para ser mera coincidencia, no parece haber mucho en contra suya, excepto sus

desgraciados antecedentes.

—¿Y usted, sir Henry?

El aludido movió la cabeza.

—Da la casualidad —replicó sonriendo- que conozco este caso, de modo que evidentemente no debo

hablar.

—Bien, adelante, tía Jane. ¿No tienes nada que decir?

—Espera un momento, querido —respondió miss Marple—. Me temo que he contado mal. Dos

puntos del revés, tres del derecho, saltar uno, dos del revés… sí, está bien. ¿Qué me decías, querido?

—¿Cuál es tu opinión?

—No te gustaría, querido. He observado que a los jóvenes nunca les gusta. Es mejor no decir nada.

—Tonterías, tía Jane. Adelante.

—Pues bien, querido Raymond -dijo miss Marple dejando la labor para mirar a su sobrino- creo que

deberías tener más cuidado al escoger a tus amistades. Eres tan crédulo, querido, y te dejas engañar

tan fácilmente. Supongo que eso se debe a que eres escritor y tienes mucha imaginación. ¡Toda esa

historia del galeón español! Si fueras mayor y tuvieses mi experiencia de la vida te habrías puesto en

guardia en seguida. ¡Además, un hombre al que conocías sólo desde hacía unas semanas!

Sir Henry lanzó un torrente de carcajadas al tiempo que golpeaba su rodilla. Hector Dager Gaspard

—Esta vez te han pillado, Raymond —dijo—. Miss Marpie, es usted maravillosa. Tu amigo Newman,

muchacho, tenía otro nombre, es decir, varios más. En estos momentos no está en Cornualles, sino en

Devonshire. En Dartmoor, para ser exacto y en calidad de convicto en la prisión de Princetown. No

pudimos cogerlo por el asunto del oro robado, pero sí por robar la cámara acorazada de uno de los

bancos de Londres. Cuando revisamos sus antecedentes supimos que buena parte del oro robado fue

enterrado en el jardín de Pol House. Fue una idea bastante buena. Por toda la costa de Cornualles se

cuentan historias de barcos hundidos llenos de oro. Serviría para justificar el buzo y para justificar el

oro. Pero se necesitaba una víctima propiciatoria y Kelvin era la ideal. Newman representó su pequeña

comedia muy bien y nuestro amigo Raymond, una celebridad como escritor, hizo de testigo

impecable.

—Pero ¿y la huella del neumático? —objetó Joyce.

—Oh, yo lo vi en seguida, querida, y no sé nada de automóviles —dijo miss Marpie—. Ya sabes que

la gente cambia las ruedas, a menudo lo he visto hacer y, claro, pudieron coger la rueda de la

camioneta de Kelvin y sacarla por la puerta pequeña del garaje y salir con ella al callejón. Allí la

colocarían en la camioneta de Mr. Newman y bajarían hasta la playa, cargarían el oro y volverían a

entrar por la otra entrada al pueblo. Luego volvieron a colocar la rueda en la camioneta de Mr. Kelvin,

me imagino, mientras alguien maniataba a Mr. Newton y lo arrojaba a la zanja. Estuvo muy incómodo

y probablemente tardaron en encontrarlo más de lo que habían calculado. Imagino que el individuo

que se llamaba a sí mismo jardinero debía ocuparse de eso.

—¿Por qué dices que se llamaba a sí mismo jardinero, tía Jane? —preguntó Raymond con extrañeza.

—Pues porque no podía ser un jardinero auténtico —dijo miss Marple—. Los jardineros no trabajan

durante el lunes de la Pascua de Pentecostés, todo el mundo lo sabe.

Sonrió sin apartar los ojos de su labor.

—En realidad fue ese pequeño detalle lo que me puso sobre la verdadera pista -dijo.

Luego miró a Raymond.

—Cuando tengas tu propia casa, querido, y un jardinero que cuide de tu jardín, conocerás estos

pequeños detalles.

a ministre de la Culture et de la Communication Audrey Azoulay a restitué le 13 mars un dessin attribué au Parmesan, Les noces d’Alexandre et Roxane, aux ayants droit de Federico Gentili di Giuseppe, un collectionneur italien juif dont les collections ont été dispersées en 1941, un an après son décès.

Cette restitution s’inscrit dans le cadre de la politique du ministère de la Culture d’accélérer les restitutions des œuvres spoliées à leurs ayants droit, et qui avaient été confiées à la garde des musées nationaux après la guerre. Dans le cas de ce dessin attribué au Parmesan, les biens de Federico Gentili di Giuseppe avaient été vendus à Drouot en 1941, après sa mort. La vente avait rapporté 4,7 millions de francs de l’époque. Un administrateur provisoire avait été désigné à la demande d’un créancier en l’absence de ses deux enfants, Marcello et Adriana, qui avaient dû fuir Paris en raison des persécutions contre les juifs. Le créancier avait prétendu que les enfants se désintéressaient totalement de la succession de leur père. La justice a considéré que la vente de 1941 était contrainte et spoliatrice, dans la mesure où elle n’aurait sans doute pas eu lieu si les deux héritiers n’avaient pas dû quitter Paris. Le dessin est revenu en France en 1948, pour être ensuite remis en 1951 au département des arts graphiques du musée du Louvre. Grâce aux recherches du groupe de travail sur la provenance de ces biens qui a pu dépouiller des catalogues de vente numérisés par l’Institut national d’Histoire de l’art (INHA), et avec le soutien financier de la Fondation pour la mémoire de la Shoah, on a retrouvé avec certitude la trace du dessin dans la vente de 1941 à Drouot. En 2000, l’Art Institute de Chicago, qui possède un buste de Francesco Mochi provenant de la collection de Federico Gentili di Giuseppe, avait trouvé un accord avec les ayants droit du collectionneur. L’Art Institute leur a partiellement racheté la sculpture et les héritiers ont fait don de la somme restante au musée.

 

Nota original:https://www.connaissancedesarts.com/marche-de-lart/un-dessin-attribue-au-parmesan-restitue-ses-ayants-droits-spolies-1165223/

Las nacionalidades más representadas en el Top 500 (2016)

Las nacionalidades más representadas en el Top 500 (2016)

Las referencias francochinas

El mercado occidental afirma claramente un gran gusto por las obras de Zao Wou-Ki, Chu Teh-Chun, Ai Weiwei, Zeng Fanzhi, Qi Baishi, Lin Fengmian, Zhang Daqian, Lee Man Fong, San Yu y Walasse Tingo, los diez artistas chinos con mejores resultados en las casas de subasta fuera de su país natal. Sin embargo, la mayoría de estos artistas ha vivido en París en la segunda mitad del siglo XX, cuando la capital francesa mostraba una vitalidad creativa sin precedentes y un gran poder de atracción hacia los artistas extranjeros. Zao Wou-Ki, Chu Teh-Chun, San Yu y Walasse Ting pertenecen a este grupo. Algunos fueron reconocidos en vida, como ZAO Wou-Ki, mientras que otros han sido redescubiertos recientemente, después de haber llevado una vida discreta, como TANG Haiwen. Con estos autores, las casas de ventas francesas logran alimentar sus catálogos con auténticas obras de arte abstractas. Así, Zao Wou-ki obtuvo una nueva adjudicación millonaria en suelo francés en 2016 (12.10.1970, 1 200 000 dólares, Sotheby’s París, 6 de diciembre de 2016), la única registrada fuera de Asia este año. Parece previsible que Zao, auténtica punta de lanza de los mercados chino y francés, consiga un índice al alza del 886% desde el año 2000. En su misma estela, el mercado de CHU Teh-Chun   muestra una extraordinaria vitalidad en China y el resto del mundo. Su cotización se ha disparado literalmente. Así, 100 dólares invertidos en el año 2000 en una de sus obras, tienen un valor promedio de 1665 dólares a día de hoy. Si bien la capital francesa ha galardonado ya a Chu Ten-Chun con algunas adjudicaciones millonarias, lo cierto es que sus mejores obras se suelen vender en Londres y Nueva York, cuando no en Asia. De hecho, su nuevo récord llega de Hong Kong, con 11,8 millones de dólares logrados el 26 de noviembre de 2016 por Vertige neigeux, en Christie’s.

En Francia, Londres o Nueva York, los gustos en materia de arte difieren en ocasiones, particularmente en lo que se refiere al arte chino. Los coleccionistas anglosajones miman especialmente a las nuevas estrellas del arte contemporáneo, mientras que los aficionados franceses se inclinan claramente por los artistas de posguerra, en particular por aquellos que se trasladaron a Francia para estudiar, crear o enseñar. Frente a la gran calidad de los artistas francochinos del siglo XX, el mercado occidental vuelve a dar muestras de cierta inestabilidad con respecto a las nuevas estrellas del arte contemporáneo chino, cuyos precios se dispararon diez años antes: como ejemplo, tenemos la plusvalía de 3 500 000 dólares de ZHANG Xiaogang  en Nueva York, con la reventa del lienzo Bloodline: Big Family No.1, por la que se pagaron 4 900 000 dólares en el año 2016, frente a los 8 400 000 dólares que logró en Hong Kong en 2011 (Sotheby’s Hong Kong, 3 de octubre de 2011).

Gran presencia internacional de los artistas japoneses

Los grandes artistas japoneses de los siglos XX y XXI muestran una increíble vitalidad a escala mundial. Si la concentración de remates millonarios de Tsuguharu Foujita, Kazuo Shiraga, Yoshitomo Nara y Yayoi Kusama llegan desde Hong Kong, el enorme aumento de sus precios es también el resultado de una demanda igualmente sólida en Occidente. Así, un tercio de los ingresos anuales de Yayoi Kusama viene de Estados Unidos, más de un tercio de los de Shiraga Kazuo del Reino Unido, una cuarta parte de los de Foujita son estadounidenses y el 80% de los de Tetsumi Kudo proviene de las plazas de mercado de Francia y el Reino Unido.

Top 10 de artistas japoneses (2016)

Artista Volumen de negocio ($) Lotes vendidos Mejor resultado ($)
1 Yayoi KUSAMA (1929) 64 986 443 512 2 539 936
2 Yoshitomo NARA (1959) 29 903 701 202 3 103 911
3 Kazuo SHIRAGA (1924-2008) 27 356 088 90 2 684 192
4 Tsuguharu FOUJITA (1886-1968) 21 387 733 504 5 082 600
5 Takashi MURAKAMI (1962) 9 989 765 388 2 014 432
6 Atsuko TANAKA (1932-2005) 7 391 741 42 1 322 514
7 Sadamasa MOTONAGA (1922-2011) 4 470 626 162 629 520
8 Toshimitsu IMAI (1928-2002) 3 790 530 141 474 720
9 Shozo SHIMAMOTO (1928-2013) 3 503 853 53 333 560
10 Hiroshi SUGIMOTO (1948) 3 397 476 124 389 170
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París fue testigo del récord absoluto de Tetsumi KUDO. El mismo se alcanzó el 7 de diciembre de 2016 con 225 000 dólares en Sotheby’s para una escultura sin título de 1973. La cotización de Kudo experimenta un nuevo impulso entre Londres, París y Nueva York, después de dos años con seis obras vendidas por más de 100 000 dólares, un nivel de precios que no se había alcanzado nunca. El renovado interés por « La nueva ecología » Kudo también ha quedado patente en Nueva York, con una exposición personal en la galería Andrea Rosen (octubre – noviembre de 2016) y en Alemania, con una retrospectiva en el Fridericianum de Kassel (25 de octubre de 2016 – 1 de enero de 2017). París mantiene también, desde 2014, el récord absoluto de Kazuo SHIRAGA, cuyos precios se han disparado desde la gran retrospectiva Gutai: Splendid Playground, organizada en el Museo Guggenheim de Nueva York (15 de febrero – 8 de mayo de 2013). Sus grandes lienzos gestuales han acaparado varios millones de dólares en París, Nueva York, Hong Kong y Múnich. En 2016, 11 obras han vuelto a sobrepasar el millón de dólares en las subastas, en Asia, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia, una plaza de mercado tan importante para él como Hong Kong.

Son notorios también los nuevos récords mundiales logrados en Nueva York por Jiro TAKAMATSU Takeo YAMAGUCHI, así como un nuevo resultado millonario de Yoshitomo NARA  (Wish World Peace, cerca de 2 900 000 dólares, el 17 de noviembre de 2016 en Sotheby’s) frente a los seis récords establecidos en Asia el mismo año. El entusiasmo por las obras de Nara se manifiesta en las rápidas plusvalías, como la del lienzo Banging the Drum, anunciada en la portada del catálogo de Christie’s Hong Kong, el 28 de mayo de 2016. Vendido por primera vez por cerca de 770 000 dólares en octubre de 2014 en Londres, superó el millón de dólares (1164 millones de dólares) en 2016, lo que supone una plusvalía del 51% en tan solo dos años.

Evolución del volumen de negocio de Foujita

Evolución del volumen de negocio de Foujita

Cabe señalar, de nuevo, la gran revaluación de Tsuguharu FOUJITA. Después de unos años de ausencia (su última esposa, Kimiyo, prohibió cualquier reproducción e incluso exposición de la obra de su difunto marido), se ha recuperado el mercado, revitalizado por el 130 aniversario de su nacimiento, celebrado en Francia y el Japón. Foujita cuenta con grandes coleccionistas en Occidente (cerca del 40% de los ingresos de 2016) y en Asia, donde logró un récord absoluto, el 3 de abril de 2016, con una cifra superior a 5 millones de dólares, por su lienzo Nu au chat en Sotheby’s Hong Kong, una obra adquirida por el Long Museo de Shanghái. Esta sutil y majestuosa obra ya había causado sensación en una subasta en el año 2014, en la que se vendió por 1 900 000 dólares. A pesar de este excepcional récord, Foujita no es el artista japonés más rentable del momento. El autor se encuentra por detrás de Yayoi KUSAMA, 23º en la clasificación mundial (64 900 000 dólares), cuya mejor adjudicación anual muestra un extraordinario ascenso: Cloud Considering, un lienzo comprado por 85 000 dólares en 2008 en una subasta organizada por la empresa The Market en Tokio, se vendió por 2 500 000 dólares el 28 de mayo de 2016 en Christie’s Hong Kong. Así, el valor de esta obra ha aumentado más de 2 400 000 dólares en menos de 10 años. Se trata del « efecto Kusama », cuyos precios han sufrido una auténtica explosión, con un índice de más del 720% desde el año 2000.

Otros artistas japoneses han alcanzado nuevas cotas este año: Toshimitsu Imai, con un récord de 474 720 dólares (Temps Modernes, Sotheby’s Hong Kong, 3 de abril de 2016), Sadamasa Motonaga, que nunca había tenido tanta demanda y cuyo valor lleva dos años disparándose, o incluso Atsuko Tanaka, con dos primeros resultados millonarios en Hong Kong y Tokio.

Auge de los artistas latinoamericanos

El arte latinoamericano (argentino, cubano, brasileño, mexicano, chileno) es un sector muy prometedor. Prueba de ello son el hecho de que la demanda es cada vez más internacional y que cuenta con ventas especializadas bien arraigadas en el calendario anual. En este ámbito, Phillips es una firme competencia contra los gigantes Christie’s y Sotheby’s. En mayo de 2016, Phillips anunció un aumento del 305% en su volumen de negocio de arte latinoamericano desde el año 2009. Además de los grandes artistas esenciales, como Wifredo Lam, Rufino Tamayo, Félix González-Torres, Leonora Carrington o Jesús Rafael Soto, las subastas de alto nivel han destacado este año al artista postminimalista Gabriel OROZCO, la colombiana Olga DE AMARAL, los brasileños Hélio OITICICA  (gran retrospectiva estadounidense en el Carnegie Museum del 1 de octubre de 2016 al 2 de enero de 2017), Cildo MEIRELES  (primer artista brasileño con una retrospectiva en la Tate de Londres, 2008) y Mira SCHENDEL, que establece un nuevo récord con 970 000 dólares por una obra sin título, vendida el 16 de noviembre de 2016 en Phillips. Por su parte, el uruguayo Pablo ATCHUGARRY  y el argentino Guillermo David KUITCA  también se adjudican nuevos récords, mientras que los cubanos no se quedan atrás: Manuel Mendive ha duplicado con creces su volumen de negocio anual en dos años, mientras que Esterio Segura,Mariano Rodríguez y Carlos Enríquez Gómez han alcanzado nuevas cotas, al igual que Carmen HERRERA, artista centenaria con un extraordinario incremento de precios. El tardío despertar de los actores del mercado del arte no es menos eficaz en el caso de esta autora: sus ingresos anuales han pasado de una cifra por debajo de los 10 000 dólares a cerca de 1 200 000 dólares en dos años.

Nuevos récords (selección) del Arte Latinoamericano

Artista Obra Resultado ($) Venta
Mariano RODRIGUEZ (1912-1990) Pelea de gallos(1942) 1 087 500 22-11-2016 Christie’s Nueva York
Mira SCHENDEL (1919-1988) Sem titulo(1985) 970 000 16-11-2016 Phillips Nueva York
Carmen HERRERA (1915) « Cerulean »(1965) 970 000 16-11-2016 Phillips Nueva York
Carlos ENRIQUEZ GOMEZ (1900-1957) Desnudo de Eva en el Hurón Azul(1951) 511 500 22-11-2016 Christie’s Nueva York
Guillermo David KUITCA (1961) « Deng Haag – Praha »(1989) 511 500 22-11-2017 Christie’s Nueva York
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En el año 2016, las mejores adjudicaciones han ido para los autores habituales: Rufino Tamayo (Sandías vendido por 2 160 000 dólares en Christie’s y Sandias y naranja vendido por 2 290 000 dólares en Sotheby’s), Wifredo Lam se hace con dos nuevas subastas millonarias y, especialmente, Frida KAHLO, auténtica figura icónica cuyo mito permanece siempre vivo. En 2016 se ofrecieron no menos de cinco obras de la artista mexicana, entre los 24 lienzos subastados en 30 años. La autora más rara de la escena mexicana logra un nuevo récord con Dos desnudos en el bosque, vendido por más de 8 millones de dólares con sus 30 centímetros en Christie’s Nueva York, el 12 de mayo. Seis meses después de este récord, una obra inesperada de Frida irrumpió en el mercado: Niña con collar, redescubierta durante el verano de 2016, después de permanecer varias décadas en una casa de California. El mismo Diego Rivera le regaló la obra, en 1955, a una mujer que fue ayudante de Frida en su estudio. El lienzo fue otorgado a su comprador por más de 1 800 000 dólares en Sotheby’s, en su estimación. Tales redescubrimientos demuestran que el mercado todavía no se ha agotado para los autores importantes y que nos reserva nuevas sorpresas en los años venideros.

Fuente  original: http://es.artprice.com/artprice-reports/el-mercado-del-arte-en-2016/el-arte-en-todo-el-mundo/

Diseñado por el mundialmente reconocido arquitecto Frank Gehry, el Biomuseo es su primera obra en Latinoamérica y en el trópico. El edificio fue diseñado para contar la historia de cómo el istmo de Panamá surgió del mar, uniendo dos continentes, separando un gran océano en dos y cambiando la biodiversidad del planeta para siempre.

El museo, de 4000 metros cuadrados, contiene ocho galerías de exhibición permanente diseñadas por Bruce Mau Design.

Además de los espacios principales, el museo incluye un atrio público, un espacio para exhibiciones temporales, una tienda, una cafetería y múltiples exhibiciones exteriores dispuestas en un parque botánico.

La exhibición permanente es una combinación de arte y ciencia, que provocará en los visitantes la sensación de estar ante un fenómeno asombroso.

El arquitecto

Frank Gehry es uno de los arquitectos más relevantes del mundo. Entre sus obras más destacadas están el Disney Concert Hall, el Experience Music Project y el Museo Guggenheim de Bilbao.

El lugar

El Biomuseo está ubicado en la Calzada de Amador, un área prominente a la entrada del Canal de Panamá en el océano Pacífico. Desde el Biomuseo se puede observar con claridad el perfil de la ciudad moderna, el Casco Antiguo, el Cerro Ancón y el Puente de las Américas. El área estuvo restringida a los panameños mientras funcionó la antigua Zona del Canal.

 

Trace 60 years of a superpower in this major new exhibition.

The past six decades have been among the most dynamic and turbulent in US history, from JFK’s assassination, Apollo 11 and Vietnam to the AIDS crisis, racism and gender politics. Responding to the changing times, American artists have produced prints unprecedented in their scale and ambition.

Starting with the explosion of pop art in the 1960s, the exhibition includes works by the most celebrated American artists. From Andy Warhol, Jasper Johns and Robert Rauschenberg to Ed Ruscha, Kara Walker and Julie Mehretu – all boldly experimented with printmaking. Experience this extraordinary history through their eyes.

Taking inspiration from the world around them – billboard advertising, global politics, Hollywood and household objects – American artists created highly original prints to rival their paintings and sculptures. Printmaking brought their work to a much wider and more diverse audience.

The sheer inventiveness and technical ingenuity of their prints reflects America’s power and influence during this period. Many of these works also address the deep divisions in society that continue to resonate with us today – there are as many American dreams as there are Americans.

This exhibition presents the Museum’s outstanding collection of modern and contemporary American prints for the first time. These will be shown with important works from museums and private collections around the world.

Taller con la artista Pilar Moreno: En el contexto de la X Bienal, Panamá Expandida. Taller de Collage feminista como herramienta para cuestionar y construir imágenes alternativas a representaciones tradicionalmente femeninas. Abierto a personas interesadas en conocer más sobre esta temática y con ganas de trabajar con la técnica. No es necesario tener conocimientos previos.

Serán sólo 12 cupos, y para participar debes postularte enviando una breve hoja de vida y una nota explicando el interés en el taller a FundAHrte: info@fundahrte.org

El Mac Panamá brindará 12 becas parciales por todo el taller, por lo cual, el costo total del taller con la beca será de $30 por persona.

Días: Sábado 18 y Domingo 19 de marzo de 2017.
Horario: de 9.30 a.m. hasta las 12.30 p.m.

Gracias a su profundo conocimiento de España, a su tesón y a sus medios económicos, el filántropo norteamericano Archer Milton Huntington (1870-1955) fundó en 1904 el centro de referencia más importante en el extranjero para el estudio de la cultura, la literatura y el arte españoles, The Hispanic Society of America. El Museo del Prado expondrá un conjunto de obras seleccionado entre de las ricas colecciones artísticas que reunió. En él, las relativas a los pintores de los siglos XIX y XX tienen una especial significación, pues definen muy bien una imagen concreta de la España contemporánea en unos años de profunda transformación y crisis del país.

La elección de los retratos de los personajes más destacados, entre ellos los propios pintores, define una idea muy clara del elenco intelectual y artístico español reputado como más relevante. La tenacidad de Huntington y su acierto en contar con un gran retratista, Joaquín Sorolla, en la realización de la mayoría de los retratos, tuvieron como fruto la formación de la mejor y más significativa iconoteca española formada en el siglo XX, cuya trascendencia merece un análisis detenido.

Además, interesó especialmente al coleccionista la aproximación por parte de los pintores a los paisajes y tipos españoles, pues revelaba la búsqueda de lo más auténtico y esencial de España. De un modo paralelo, adquirió numerosas fotografías históricas, con un valor no solo documental sino artístico, encabezadas por los ejemplos de Charles Clifford. El estudio de ambas vertientes de su coleccionismo permitirá mostrar la amplitud y riqueza de sus planteamientos.

El objetivo del seminario es, así, estudiar el carácter y el contenido de estas colecciones norteamericanas, cuyo interés radica no solo en su calidad, sino también en su valor innovador y ejemplar. También se estudiará la cercanía a las ideas del pensamiento regeneracionista, así como la significación histórica de una colección formada en Nueva York a través de una nueva mirada, procedente justamente de la nación vencedora en la guerra de 1898, hacia una nación sometida a una profunda crisis de identidad.

Dirección

Javier Barón, Museo Nacional del Prado.

Destinatarios

  • Estudiantes de postgrado de Historia del arte*, Bellas Artes, Historia y disciplinas de Humanidades en general
  • Estudiantes universitarios de Grado de Historia del arte, Bellas Artes, Historia y disciplinas de Humanidades en general
  • Profesionales de museos
  • Docentes
  • Interesados en general

* Este seminario forma parte de las actividades formativas reconocidas por la Universidad Complutense de Madrid dentro de su programa de Doctorado en Historia del Arte

Desarrollo del curso

Se desarrollará en ocho sesiones en las que se combinarán las clases teóricas (a desarrollar en el Centro de Estudios) y las clases prácticas ante los cuadros en las salas del Museo. Algunas de las sesiones prácticas pueden consistir en la discusión y debate en torno a una o dos breves lecturas de textos o imágenes seleccionados por el profesor a lo largo del curso. Todo el material a emplearse en las clases estará disponible en una carpeta en línea a la que se les facilitará el acceso y se recomienda a los alumnos matriculados su lectura y preparación previa a la sesión de trabajo.

Matriculación

El plazo de inscripción es del 27 de febrero al 24 de marzo.

La selección de los 20 participantes del seminario se realizará analizando su expediente académico, perfil formativo, interés por el programa y conocimiento de idiomas. La solicitud incluye la presentación de un breve texto (500 palabras como máximo) explicando sus motivos para realizar el seminario. La dirección académica del mismo se reserva la posibilidad de realizar entrevistas personales a los candidatos.

A partir del 27 de marzo, a los candidatos seleccionados se les comunicarán los trámites necesarios para abonar la matrícula y formalizar la inscripción. Al final del curso se entregará un certificado de asistencia.

Este seminario forma parte de las actividades formativas reconocidas por la Universidad Complutense de Madrid dentro de su programa de Doctorado en Historia del Arte.

  • Matrícula general: 200 €
  • Amigos del Museo (20% de descuento): 160 €
  • Profesionales (35% de descuento): 130 €
  • Estudiantes (50% de descuento): 100 €

Inscripción

Horario y lugares de celebración

Martes, desde el 4 de abril al 6 de junio de 2017, de 16.00 a 18.30 h.

Aula 1 del Centro de Estudios del Museo Nacional del Prado (Casón del Buen Retiro).

Becas

El Museo del Prado otorgará 4 becas (exención completa de matrícula) para jóvenes que no superen los 35 años y posean una titulación superior relacionada con los contenidos del curso.

Los interesados deberán manifestar su interés en solicitar una beca rellenando el formulario de inscripción que encontrarán en la web del Museo desde el 27 de febrero hasta el 24 de marzo de 2017. La obtención de la beca implica la asistencia obligatoria a todas las sesiones.

A los becarios seleccionados se les comunicará formalmente la concesión de la beca a partir del 27 de marzo.

Programa

Martes, 4 de abril
  • Carácter y originalidad de la colección de pintura española de los siglos XIX y XX

    Patrick Lenaghan

Martes, 18 de abril
  • Archer Milton Huntington, coleccionista de pintura española contemporánea

    María Dolores Jiménez-Blanco, Universidad Complutense de Madrid

Martes, 25 de abril
  • Los retratos del siglo XIX, de José de Madrazo a Ignacio Pinazo

    José Luis Díez, Director de las Colecciones de Patrimonio Nacional y del Museo de las Colecciones Reales

Martes, 9 de mayo
  • La búsqueda de la España esencial a través de los tipos y costumbres españoles

    Javier Barón, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado

Martes, 16 de mayo
  • La representación de España en sus paisajes

    Javier Barón, Jefe de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado

Martes, 23 de mayo
  • La memoria histórica de España y el coleccionismo de fotografías

    Patrick Lenaghan

Martes, 30 de mayo
  • La galería iconográfica de personajes españoles de Joaquín Sorolla

    Blanca Pons-Sorolla, autora del Catálogo razonado de Joaquín Sorolla

Martes, 6 de junio
  • La consideración de la pintura del siglo XX en las colecciones de la HSA

    Javier Barón

El patrocinio se enmarca en el apoyo de ACCIONA a los proyectos más innovadores del Museo del Prado con la apertura de sus instalaciones a artistas vivos como Miquel Barceló, Thomas Struth, Cy Towmbly y  Richard Hamilton, entre otros.

ACCIONA patrocina el proyecto del artista contemporáneo Cai Guo-Qiang en el Museo del Prado
Cai Guo-Qiang. © Javier Molina

El invitado, en esta ocasión, es el polifacético e internacionalmente reconocido artista chino Cai Guo-Qiang (Quanzhou, 1957) cuya formación inicial como pintor estuvo marcada por la admiración a la figura del Greco, que le llevó en 2009 a realizar un viaje en su honor desde Creta a Toledo. Esa vocación inicial  por la pintura se ha mantenido viva desde entonces orientada por los usos performativos y caracterizada por la utilización de los materiales que forman la identidad cultural de su país como son las igniciones de pólvora sobre lienzo.

A partir de su instalación en Nueva York, ciudad donde reside y trabaja, su particular trabajo con la pintura se ha desarrollado en paralelo a eventos pirotécnicos tan conocidos como fuera la inauguración de los Juegos Olímpicos en Beijing en 2008.

El  proyecto de Cai Guo-Qiang en el Prado consistirá en trabajar durante unas semanas el próximo mes de septiembre en el edificio del Salón de Reinos, donde creará una serie de obras inspiradas en la memoria del antiguo Palacio del Buen Retiro y en su particular  relación con los maestros del Museo del Prado. Esta residencia culminará con la creación en vivo de una obra de escala monumental titulada «El espíritu de la pintura». La última fase del proyecto será la exposición del conjunto de las obras creadas en la sala C de la ampliación entre octubre de este año y marzo de 2018.

José Pedro Pérez-Llorca, Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, y José Manuel Entrecanales, Presidente Ejecutivo de ACCIONA, han firmado hoy el convenio de colaboración para la organización del proyecto “Cai Guo-Qiang en el Prado. El espíritu de la pintura” que tendrá lugar en el edificio Jerónimos de 25 de octubre de 2071 al 4 de marzo de 2018.  En virtud de este acuerdo, la multinacional española, volcada muy especialmente con la innovación, se compromete una vez más a apoyar un importante proyecto del Museo vinculado a la creación contemporánea y que este caso surge de la fascinación del artista por el Greco y de su apuesta por reivindicar  su faceta como pintor enfrentándose por primera vez con los grandes maestros de la tradición con su innovadora y particular técnica artística.

Durante el acto, en el que ha participado el propio artista, se han avanzado las líneas generales proyecto para el que Cai Guo-Qiang (Quanzhou, provincia de Fujan, China, 1957) convertirá el Salón de Reinos en su estudio produciendo allí un grupo de obras inspiradas en la memoria de este espacio palaciego y en un diálogo con los maestros antiguos del Prado. Esta residencia artística, que tendrá lugar durante las dos semanas previas a la inauguración de la exposición, culminará con la creación en directo de la última parte de la obra “El espíritu de la pintura”, una pintura de una escala monumental (de aproximadamente 18 metros de ancho).

Tanto esta obra como las demás, igualmente creadas con ignición de pólvora durante su estancia en el Salón de Reinos, formarán parte de la exposición monográfica “Cai Guo-Qiang en el Prado. El espíritu de la pintura”, que se celebrará en el edificio de los Jerónimos del Museo del Prado. Una muestra en la que los visitantes aprenderán acerca del diálogo que Cai Guo-Qiang ha entablado con el espíritu del Greco, en particular, desde sus años de formación hacia la actualidad, a través de una selección de obras que sumará a las ya citadas algunas pinturas tempranas de Cai, memorias del viaje que emprendió en 2009 siguiendo los pasos del Greco (desde su ciudad natal, Creta, a Venecia, Madrid, hasta su etapa final en Toledo), y un nuevo tríptico inspirado en el gran maestro.

Para la creación de sus nuevas pinturas para la exposición, Cai Guo-Qiang, utilizará por primera vez pólvora local procedente de Valencia.

El artista. Cai Guo-Qiang

Cai Guo-Qiang (nacido en 1957, Quanzhou, provincia de Fujian, China). Estudió escenografía en la Academia de Teatro de Shanghai, y desde entonces su obra ha abordado múltiples disciplinas artísticas como el dibujo, la instalación, el vídeo y la performance. Durante su estancia en Japón, entre 1986 y 1995, exploró las propiedades de la pólvora en sus dibujos, una técnica que le permitió desarrollar sus originales proyectos de explosión.

Cai ha recibido el León de Oro en la 48 Bienal de Venecia en 1999, el 20 Premio de Cultura Asiática Fukuoka en 2009, el Premio de la Fundación Barnett and Annalee Newman en 2015, así como el Premio Bonnefanten de Arte Contemporáneo (BACA) de 2016. En 2012, fue uno de los cinco galardonados en el prestigioso Premio Imperial, que reconoce la trayectoria en las artes, en categorías no recogidas en el Premio Nobel.  Además, también fue uno de los cinco artistas que recibieron la primera Medalla de las Artes del Departamento de Estado de Estados Unidos por su destacado compromiso con el intercambio cultural internacional. Cai fue también director de efectos visuales y especiales en las Ceremonias de Inauguración y Clausura de las Olimpiadas de Verano de Pekín en 2008.

Entre sus numerosas exposiciones y proyectos individuales destacan Cai Guo-Qiang en el tejado: Monumento transparente, Metropolitan Museum of Art, Nueva York, 2006, y su retrospectiva Quiero creer, en el Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York en 2008 también presentada el mismo año en el Museo Nacional de Arte de China en Pekín y en el Museo Guggenheim Bilbao en 2009. En 2013, su primera exposición individual en Brasil, Da Vincis do Povo, se presentó como exposición itinerante en el Centro Cultural Banco do Brasil y el Museu dos Correios de tres ciudades d de este país. Viajó de Brasilia a San Pablo antes de llegar a su destino final en Río de Janeiro, y fue la exposición más visitada de un artista vivo en todo el mundo ese año, con más de un millón de visitantes. En octubre de 2013, Cai creó Aventura de una noche (Aventure d’un Soir), un proyecto de explosión para Nuit Blanche, festival de arte y cultura que se desarrolla a lo largo y ancho de toda la ciudad, organizado por el ayuntamiento de París.

Sus últimas exposiciones individuales incluyen Allí y de vuelta en el Museo de Arte de Yokohama en 2015 y Mis historias de pintura en el Bonnefantenmuseum Maastricht en 2016. El 15 de junio de 2015, Cai realizó su proyecto de explosión más reciente, Escalera al cielo, en la costa de la isla de Huiyu, Quanzhou, China. Sus próximas exposiciones individuales incluyen Octubre en el Museo Pushkin de Bellas Artes de Moscú (septiembre de 2017) y “Cai Guo-Qiang en El Prado. El espíritu de la pintura” en el Museo del Prado, Madrid (octubre 2017).

Actualmente vive y trabaja en Nueva York.

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